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!Déjate respirar!


Hay palabras que marcan. Cuántas veces utilizas  el “tengo que” o el “ debería de “. A fin de cuentas lo que nos decimos en estas ocasiones es: “Como yo soy  así sólo puedo hacer esto”. Con estas sentencias lo que hacemos es bloquearnos totalmente las alternativas.  Nos obligamos a un solo camino. Y  por tanto, de paso, dejamos insatisfecha la necesidad.
¡Pues ya tenemos un problema! Enfrentamos el “yo quiero” con el “yo debo”.  Si analizamos un poco de dónde pueden venir estos  condicionantes tal vez nos demos cuenta de que vienen de atrás y que además, hasta pueden no ser nuestros.  Estamos marcados a sangre y fuego por esos deberías de nuestros padres, maestros y personas de influencia y además se grabaron cuando éramos niños y poca defensa teníamos.  Es gracioso.  Y también dramático en muchos casos. 
Ha llegado el momento de apuntar cuando se produce ese conflicto. No demos el debería como axioma. Por lo menos, hay que dejarlo en cuarentena o en proceso de análisis.
¿Utilizas muy a menudo los tendría o debería? ¿Qué harías si no “deberías o tendrías que”? ¿Esas alternativas te satisfacen? ¿Son beneficiosas para ti?

Borrar y renovarse,.., o morir

Cuando tratamos de emprender un nuevo camino o una acción distinta, hay un montón de factores que nos inhabilitan para ponernos en marcha. Os adjunto un listado de motivos por los que nos quedamos bloqueados. Hay que trabajar para que esto no nos suceda. Si conseguimos liberarnos de estas ataduras conseguiremos poner en marcha todo nuestro potencial. Lee con atención las 11 creencias irracionales que vienen a continuación y si te encuentras reflejado en alguno de ellas, empieza a pensar en cómo las vas a corregir.  



Y los sueños ¿sueños son?


Hmmm, qué placer dormir bien. Tras un sueño reparador las cosas se ven de otra manera. Soy especialista en dormir, me encanta.
Como también me ayuda mucho el interpretar alguno de los sueños que tengo. Sobre todo cuando son recurrentes. Esos sueños me están dando claves sobre mí que me son desconocidas.
Muchas de nuestras acciones se realizan conteniendo nuestros impulsos primarios. No entraré a discutir si esto es bueno o malo. Pero lo que sí que es conveniente es conocerlos. Y los sueños ayudan a esto, a saber qué cosas te mueven con una fuerza interior casi irresistible, inconsciente y desconocida. El conocimiento de estas claves, el hacerlas conscientes, te servirá para actuar de modo más acorde con tu
naturaleza.
Existen métodos para recordar los sueños y experiencias múltiples de interpretación. Como primera aproximación a la interpretación de un sueño os invito a que paseéis por la siguiente web:
Por supuesto que para una correcta interpretación hace falta algo más que esta lectura. Los significados, las claves, son múltiples y particulares para cada uno. Aquí, si el asunto lo requiere, vale la pena ponerse en manos de un experto.
Conocer cómo funciona tu ser más profundo te va a ayudar a asentar tu personalidad, a controlar/corregir ciertas acciones y a no ser tu propia barrera. Que no es poco.

Tiempo propio

La conversación duró apenas 30 segundos. Lo que tarda un ascensor en bajar desde el tercer piso a la planta baja. Eran las 19,30. Cuando paró el ascensor en mi rellano y abrí la puerta, desde dentro me saludó una vecina. Tras devolverle el saludo, me introduje en el y hablamos:
- Qué ¿de trabajo? - sé por su profesión, médico, que en muchas ocasiones tiene que atender urgencias.
- No, de ocio - contestó con una sonrisa.
- Ah, muy bien, hay que disfrutar de estos momentos,...
Su respuesta fué muy rápida. Tanto que sentí que era algo muy meditado.
- Javier, para disfrutarlo antes hay que buscarlo...
Los cinco últimos segundos, tras darle la razón con un asentimiento de cabeza, estuve en silencio. Su respuesta me encantó. Y me quedé absorto dándole vueltas a este concepto. Casi ni me despido. En el último momento, cuando ella ya estaba a punto de salir del patio, le di las gracias. Tal vez no me entendió pues ella no sabía que me había dado una idea y una reflexión para este blog. Para mí, eso vale millones. 
Estamos en un mundo en el que el tiempo se nos esfuma. Vivimos muchos años y disfrutamos poco. Los acontecimientos y obligaciones nos dirigen. Casi nos arrastran sin que hagamos nada por impedirlo. No nos damos cuenta que es ese tiempo nuestro, esos momentos dedicados a nosotros, los que nos hacen ser personas, los que nos ayudan a ser felices, a ser completos.
¿Cuándo fue ese último momento tuyo, para tí? ¿Qué te impide hacer de ello un hábito? ¿Qué ganarías si consiguieras hacerte ese regalo?

Casos prácticos.- Ira


No sólo de la teoría vive el hombre. Por tanto, tampoco el coach. No hay nada más bonito que poder poner en práctica esta disciplina. Tengo la suerte de participar en algunos procesos de coaching. Os iré contando diversos casos que me van presentando porque creo que son muy didácticos a la hora de conocer para qué sirve el coaching.

Los asuntos sobre los que he trabajado están muy centrados en lo laboral -por supuesto a parte de en lo deportivo.  Me plantean objetivos sobre el trabajo, las relaciones intepersonales en la empresa, la creación de un negocio, o cómo afrontar cambios en este ámbito. 
Fué muy interesante el planteado por Iván M. (nombre ficticio, por supuesto). Se percató de que en cada reunión que tenía con su jefe la tensión iba en aumento. No tenía química con él. No compartía ni comprendía sus decisiones; se enfrentaba a él e incluso se daba cuenta de que estaba perdiendo las formas. Si aquello seguía así, su trabajo estaba en el aire. Y esto era un lujo que no se podía permitir. 
Su objetivo, marcado con intensidad, fue poder controlarse en las reuniones. Se jugaba mucho con eso. Trabajamos sobre lo que ocurría ene las reuniones, cómo las planteaba y qué ocurría en ellas. Iván las empezaba relajado, con la confianza de que todo iría bien pero siempre se iba todo al traste. En un momento determinado, una frase, una orden o una instrucción, le desataba los demonios. Y arremetía contra su jefe.
Tras analizar lo que siempre ocurría , decidió cambiar de estrategia. Concluyó que lo que necesitaba era entrar a ellas sabiendo que en cualquiere momento se podía desmadrar. Y las consecuencias que ello le traería. Por tanto, necesitaba recordar todo lo que podía perder si seguía así. Sólo de esa manera evitaría la catástrofe.  Y le funcionó, su solución le funcionó. Consiguió tener presente en todo momento las ventajas de no crear conflictos innecesarios y eso le ayudó a superar la situación.
Sigue sin estar de acuerdo con su jefe pero sabe controlarse. Incluso ha aprendido a dar su punto de vista sin que se le hinche la vena. Con tranquilidad. Disfrutó mucho al poner en práctica, entre otras, la decisión de bajar su tono de voz. Nos habíamos reído a carcajadas mientras simulábamos esta situación.
 Lo mejor de todo es que su jefe le ha felicitado por sus aportaciones y su manera de ver y plantear las las situaciones. El coaching funcionó. 

Guau,...,¡que fuerte!

Guau, es impresionante. La época estival suele ser parca en noticias. Y nos dejamos llevar un poco por la abulia veraniega. Pero claro, hay ciertas cosas que despejan, que te ponen de nuevo   en marcha.
¡Guau,guau, guau! Es mejor  respuesta que puedes esperar cuando le preguntas “¿para qué eres tan agresivo?. O bien si preguntas “¿Qué sentiste cuando invadieron tu espacio?” seguro que tendrás la respuesta: “Guau,guau,…” Vamos, yo por lo menos no puedo esperar algo más cuando se practica esta modalidad nueva: Coaching canino.
¡Madre mía! Lo leí en una publicidad impresa y me quedé de piedra. Así, con dos…”Coaching canino”. Y se quedan tan anchos.
Eso sí, debe ser fácil. Además. Porque -bien resaltado - indican que lo consiguen en una sola sesión. En una sentada, todo solucionado. Será verdad lo de la inteligencia del perro. O bien, es que hay personas que tienen facilidad para el coaching. Tendré que estudiar más.
No obstante ya dije hace tiempo, en los inicios de este blog que no me gustaba la palabra coaching. Y de aquellos poolvos vienen estos lodos. Pero es lo que hay. Así que voy a hablar con esta gente y trataré de llegar a un acuerdo. Que permitan usar la palabra coaching sólo para quienes trabajan con las personas y entrenadores caninos para quien lo hace con los perros.  Reconozco que su denominación me gusta más.
Ah, que no se me olvide, en la próxima os comentaré sobre el coaching sex.  Estamos en verano.

Preguntas filosóficas

Las  vacaciones son para desconectar. Por eso yo entro con un poco más de tranquilidad. Seguro que vais a tener tiempo para meditar. El aburrimiento hace estragos y nos deja en muchas ocasiones frente a nosotros mismos. Y eso es peligroso. Nos puede llevar a replantearnos muchas cosas de nuestra vida. Claro que como hoy en dia las vacaciones son cada vez más cortas, esto dura poco y podemos salir corriendo de esta situación. ¡Benditas ocupaciones que nos permiten no pensar,...!
Pero bueno, como posible asunto a pensar, y por si os sirve de algo, os dejo aquí un resumen de una carta que envié a una amiga de este blog. Ella me envía varias preguntas (que veréis resaltadas en negrita) y me pregunta si con ellas podría dar por superado un curso de coaching. 
Perdona que me haya retrasado un poco en mi respuesta. La culpa la tienes tú. Si no me hicieras preguntas con tanta enjundia podría limitarme a una breve misiva y ya está. Pero no. Me buscas. Y claro, quiero contestar con tino. Lógicamente aprovecharé esto para mi blog.
Me pides el aprobado para este curso de coaching. Hmmmm,....
Reconozco que eres capaz de hacer preguntas potentes. Pero eso no es coaching. Las preguntas potentes sólo son un medio. Nos ayudan a conseguir el objetivo básico del coaching, que es,..., ¡conseguir un objetivo!
El coaching no es filosofía, no es tener respuestas a la vida, sino ayudar a conseguir un objetivo concreto, medible,alcanzable,...(SMART)
Claro que el plantearse esas preguntas ayudan a llegar a aclarar ese objetivo pero un coach no debe trabajar con nadie si este no es capaz de definir un objetivo. ¿Cual sería el objetivo concreto, medible, alcanzable,...? No definirlo claramente arruina el coaching. Sin esto, todo el proceso es un fiasco.
¿Qué no me gusta de lo que me está ocurriendo? Te da respuestas a una situación. Detecta un problema. El coach estará ahí cuando te plantees cómo quieres resolver la situación.
¿Con qué estoy más incómoda? Esta es una pregunta a hacer una vez estás en el proceso de coaching.
¿En qué necesito crecer? Esta es muy buena. Nos hace medible el objetivo en el tiempo.
¿Qué quiero que perdure? Tal vez una pregunta con más enjundia y que nos llevaría a la acción sería ¿Para qué quiero que perdure?
¿Qué cosas me dan pistas de que no prospero? Habría que concretar mucho más.
¿Qué puedo cambiar para ser mejor? ¿Para ser mejor en qué? Se nos diluye el objetivo.
¿Qué no me gusta?...¿ Para qué? El para qué da mucha fuerza , obliga casi a la acción, te enfrenta a tu realidad presente y posiblemente futura.
En fin, cuando alguien se plantea ponerse en manos de un coach debe tener ciertos deberes resueltos. Por supuesto, existen sesiones pre-coaching que ayudan a saber si de verdad vas a necesitarlo y lo que puedes llegar a obtener.
Tras esta filípica, que más bien ha sido una introspección sobre lo que yo pìenso del coaching, he de decirte que sí, que esta primera parte la has aprobado muy bien. Por supuesto nos queda más. Pero eso lo iremos averiguando, si quieres, en el camino que nos queda por delante. Espero que te apasione tanto como a mí.
Un beso.