Acompáñame dándole al botón "Me gusta" y mejor aún dándole al botón "participar en este sitio". Se está muy bien en buena compañía.

En facebook

Seguidores

Soy miedoso


Para mi sorpresa, estoy aprendiendo más a pensar que a dibujar. Quienes me seguís en este blog sabéis que ahora me hadado por soltar la mano con un lápiz. Me apetecía hacer algo distinto a lo de siempre y ver cómo salgo de esta experiencia. 

Además de pasármelo pipa y dedicarle mucha atención y continuidad, lo más sorprendente – amén de ver cómo voy destrozando las caras de mis amigos intentándolos dibujar – es que me estoy dando cuenta de  cómo me limitan mis miedos.

Miedo a hacer extremidades largas, por lo que se me quedan siempre cortas, miedo a ojos grandes, con lo que no hay manera de hacer un ojo natural, miedo a sombrear, de aquí que me aparezcan manchurrones por todo el papel. Tengo una batalla permanente con esto y mil cosas más. 

Así que a base de ensayo con limitaciones-fracaso he decidido que cuando me percato de que me aparece algún temor, trato de apartarlo y me obligo a soltar la mano. El resultado es que entonces, sin miedos y sin límites, empiezo a conseguir algo, a avanzar, a dar lo mejor de mí (siempre siendo consciente de que aún no llevo un mes con esto).  

Poner en práctica esta nueva actividad me ha permitido ver hasta qué punto la autocrítica, la crítica ajena, las limitaciones mentales, y un montón de cosas más no me permiten avanzar  con soltura dentro de mis conocimientos aún muy limitados. Y eso que es un hobby, una afición de la que no depende mi vida ni pienso en vivir de ella, ni arriesgo nada.

¿Qué ocurre entonces cuando realizo cualquier actividad mucho más vital o necesaria que esta? Pues a medida voy comparando, veo que los miedos y las limitaciones son aún mucho mayores. Me doy cuenta de que llevo muchos años haciendo cosas pero con mucho lastre, con mucha carga emotiva y limitante que consigue ponerme infinitos frenos, más de los que debería tener.

Así que a partir de ahora daré más rienda suelta al lápiz, a mi bolígrafo con la escritura, al modo de trabajar, a … a todo.  ¿Tendré miedo... o tal vez,.. daré miedo?


Soy traidor

Lo reconozco, hace poco “traicioné” a un amigo. Me ha pasado alguna que otra vez. ¿Qué ocurrió? Pues que le decepcioné. Porque no cumplí con aquello que él esperaba de mí.

¿Era mi intención hacerlo? ¿Fue una actuación con maldad? Pues no. Simplemente hice lo que creía conveniente pero actúe de manera distinta a lo que él suponía.

 ¿Y ahora cómo lo arreglo? Él, y yo también, dimos por supuestas una serie de premisas que nunca habíamos hablado.  En toda relación siempre quedan huecos que no se rellenan porque se dan muchas cosas por supuestas. Y claro, eso da lugar a este tipo de situaciones.

Así que toca enfrentarlas. ¿Cómo? Pues como siempre, partiendo del primer paso que es:¿qué puedo hacer yo? No que tiene que hacer él. Eso es cosa suya. Soy yo quien tiene que intentar abordar el asunto. Él luego hará lo que crea conveniente.

Como he comentado antes no hubo maldad. En muchos de los casos de traición puede haber ignorancia, egocentrismo o torpeza.  Hay que analizarlo.

Para empezar, me pondré en su lugar. Intentaré ser empático con él (es decir, intentaré pensar como él piensa, que no es mostrarme simpático o condescendiente con él).  Seguramente esto me dé una primera clave de porqué esperaba algo de mí que no le he dado. 

También asumir la parte de culpa que yo tengo porque en una relación entre dos, no todo es blanco o negro. Pedir disculpas por el daño causado y tratar de compensar en lo posible lo hecho. 

Y por supuesto, tener claro que no necesariamente estas acciones nos van a llevar a la reconciliación.  

Por supuesto, todos estos pasos no son fáciles. Incluso alguna vez son casi imposibles. Pero tengo que  intentarlo. Por lo menos que quede constancia de que no hubo maldad. Eso sí, deberé  tener muy claro que se puede hacer daño por ignorante o egoísta para tratar de evitarlo en futuras ocasiones. (¡Y a ver si en esta me reconcilio!)

Os adjunto un enlace a un buen artículo de Irene Orce sobre este asunto.


Vuelta de vacaciones

He vuelto de vacaciones. Gracias por esperarme. Han sido intensamente positivas tanto en lo personal como en lo familiar. Más no puedo pedir.

Veo que muchos de vosotros me habéis hecho caso paseando por este blog. Me encanta. Las entradas que hay aquí  intento que sean intemporales. Quiero que sirvan para leerlas en cualquier momento. Más feliz me hace ver que el número de lectores de los países de habla hispana va aumentando cada día. Ya son casi el cincuenta por cien de las visitas. Vienen desde Estados Unidos, pasando por México, Venezuela, Perú, Panamá, Colombia, Chile, etc, ¡Qué lujazo! Gracias. También quiero agradecer las visitas desde Francia, Alemania, Polonia y Rusia… Esto me sorprende. Por supuesto, gracias a los visitantes españoles que durante mucho tiempo son el soporte de este blog.

En cuanto a las vacaciones, que es el asunto de hoy, tan sólo quería comentaros algunas de las actividades que he realizado, por si acaso os apuntáis. No he parado. Este periodo suele ser bastante fructífero para mí.  Con tiempo para perder, encuentro lo que perdí. O mejor dicho, vuelvo a aquellas cosas que en algún momento siempre he querido hacer. Por ejemplo, dibujar a lápiz. No tengo ni idea, no sé nada, tengo una mano que parece una zapatilla, pero siempre me hubiera gustado aprender. Así que, me pongo en marcha. Y como siempre, apoyado por el maravilloso internet.  Ahí os dejo un  enlace que os puede servir de inicio. Yo ya tengo trabajo para todo el 2015. 

¿Y cómo me ha dado por ahí? Pues haciendo un curso de técnicas de creatividad https://www.miriadax.net/web/tecnicas-creatividad-4edicion me di cuenta de que me quedaba parado en determinadas técnicas porque no se representar gráficamente mis ideas. Me dio rabia. Así que, a dibujar toca. ¡Y estoy disfrutando como un loco!

Pero claro, no sólo de alimento espiritual vive el hombre. También es necesario alimentar el cuerpo. Así que ya voy trabajando la cocina, sin prisa y sin pausa. También internet es un libro abierto. ¡Madre mía lo que hay ahí! Así que cada día puedo comer más lo que me apetece.  

Y para cerrar este capítulo sobre vacaciones, que se preparen un par de amigos míos a los que les tengo guardada alguna propuesta. El tener momentos de inactividad me ayuda a calentarme la cabeza pensando en nuevos proyectos.


Así que a estas cosas he dedicado las vacaciones. A pensar por dónde iba a funcionar en el 2015. Al final del año que viene os cuento. Espero que este 2015 os sea tan apasionante como creo que se me presenta a mí.  ¿Nos lo cuentas?

Remata la idea

Me vais a permitir unos dias de vacaciones en este blog.  ¿Por qué? Por el mero hecho de que me apetece. Un descanso no viene mal. Pero como esto es algo voluntario os dejo un par de actividades por si seguís con las pilas muy cargadas.

La primera propuesta es invitaros a pasear por este blog durante estos dias. La mayoría de las entradas (casi 150) aunque estén escritas desde hace tiempo, son intemporales. Valen para cualquier momento.  En la zona derecha del blog podéis elegirlas por tema o por fecha según queráis leer a la aventura o profundizar en algún asunto concreto.  Ah, si lo hacéis espero vuestros comentarios, que animan mucho. 

La segunda, verdadero motivo del post de hoy, os llevará algo más de esfuerzo pero la tarea puede ser bastante gratificante. No sólo descansar ayuda a traer ideas nuevas. Hay otros métodos aunque no se porqué siempre tiendo hacia al periodo vacacional. 

Bueno, pues ahí va. Os invito a aplicar el método SCAMPER para esa/s idea/s que lleváis en la cabeza y que queréis desarrollar en el 2015. Vale tanto si tu idea es iniciática, es decir todavía está en fase de embrión o ya empiezas a tenerla desarrollada. La única condición es que esa idea te motive. Si es así, encontrarás fácil y divertido aplicar el SCAMPER amén de que verás que te ayuda a llevarla a buen puerto. Este método ayuda a pensar más fluidamente.

Vamos con ello: SCAMPER es el acrónimo de las siguientes palabras:  Sustituye, Combina, Adapta, Magnifica, Propón para otro uso, Elimina, Reordena).

En principio esto puede parecer complicado así que debemos bajar un escalón más para entender bien que se quiere decir con estas palabras y aplicarlas a la mejora de una idea. Por eso vamos a plantearnos unas buenas preguntas que nos ayudarán a comprender mejor este método.  Eso sí, no te pongas limitaciones a lo hora de contestar. Deja libertad a tus ideas. Luego analiza y rechaza o acepta. 

Veamos si sobre esa idea que tienes se puede SUSTITUIR algo:
¿Qué puede sustituirse? ¿Quíen? ¿Pueden cambiarse las reglas? ¿Los ingredientes? ¿El material? ¿El procedimiento? ¿El lugar? ¿El formato? ¿El enfoque?...

O que se puede COMBINAR:
¿Qué ideas pueden combinarse? ¿Combinar objetivos y propósitos? ¿Hacer un surtido? ¿Mezcla, aleación, conjunto? ¿Fusionar con otros objetos? ¿Combinar para multiplicar los usos? ¿Combinar materiales?...

Tal vez ADAPTAR:
¿Qué otra cosa es similar? ¿Qué otra idea sugiere?¿Se ha hecho algo parecido antes?¿Qué o a quién se podría copiar?¿Qué otro proceso podría ser adaptado? ¿Qué ideas de otros campos puedo incorporar?...

Incluso MAGNIFICAR:
¿Qué puede ser ampliado o hacerse más grande? ¿Qué puede ser exagerado o enfatizado? ¿Qué puede añadirse? ¿Más tiempo? ¿Más fuerte? ¿Más alto? ¿Más duradero? ¿Qué puede ser duplicado? ¿Se podría llevar a un extremo dramático?...

No te rindas, buscaremos MODIFICAR:
¿Cómo puede alterarse para que sea mejor? ¿Hay un nuevo giro? ¿Cambiar el significado, el color, el sonido, la forma, el olor, el tamaño? ¿Cambiar el nombre? ¿Cambiar el proceso?...

Pues que tal si le PROPONEMOS OTRO USO:
¿Para qué otra cosa podría utilizarse? ¿Existen nuevas formas de utilizarlo como está? ¿Podría utilizarse para otra cosa si se modificara? ¿Se puede dar otro uso a un residuo?...

Y si no, ELIMINAMOS O REDUCIMOS:
 ¿Qué pasaría si esto fuera más pequeño? ¿Qué es lo que debería omitir? ¿Puede dividirse, partirse? ¿Quitar importancia? ¿Hacerlo miniatura? ¿Restar? ¿Borrar? ¿Qué no es necesario?...

Creo que estas preguntas son muy potentes. Pero lo que más me gusta es que están organizadas. Quienes en algún momento han creado algo seguro que han pasado por buena parte de ellas. Pero tenerlas todas delante y organizadas nos puede ayudar a ganar tiempo y esfuerzo.


Yo me voy a pasar estos días de vacaciones reforzando con estas preguntas dos o tres ideas que me martillean en la cabeza. ¡Feliz descanso!

Fuente: Curso de creatividad de la Universidad de Cantabria (por cierto, quiero destacar que me ha encantado este curso) 

Gula

Cada vez que alguien confía en mí como coach para acompañarle en algún objetivo, sé que de nuevo tendré que enfrentarme a situaciones totalmente desconocidas, que el cliente me va a llevar por caminos diferentes a los que yo suelo transitar.  

En esta ocasión estoy inmerso en el objetivo (del cliente) de vencer la gula. Sí, el comer de forma compulsiva, sin control, en otras palabras, tratamos de evitar que la gula le engulla.

Llegamos hasta ahí tras alguna sesión indagatoria en la que los planteamientos no rondaban ni de cerca esta situación. Interesante. A medida quitábamos capas de cebolla, cosa que iba realmente bien, las acciones del  coachee eran rápidas y efectivas. Cumplía y realizaba las tareas que se iba imponiendo. Pero, de repente, el proceso se paró. 

Fue a raíz de ponerse como tarea regular su  comida y su ejercicio. Buscamos sus soluciones, sus ayudas y nos comprometimos a determinadas acciones. Fracaso, fracaso, fracaso. Me faltó un pelo para tirar la toalla, lo reconozco. Fue el cliente quien pidió seguir. Le hice caso y parece ser que ya, por fin, está caminando por la senda adecuada. ¡Bravo!

Pero lo que hoy quería comentar (perdón por la perorata anterior) es lo que sufren las personas con gula. Ha habido momentos en los que yo lo he pasado mal viendo sus padecimientos. No es fácil para ellos controlar unos niveles de ansiedad disparatados y utilizan la gula como defensa ante los problemas. La comida les alivia momentáneamente, les reconforta. Pero les va dejando una herida interna que luego les pasa factura. Su sentimiento de culpa, cuando te lo describen, es terrorífico.

Así que como aquí hablamos de cosas que nos pueden ayudar a mejorar nuestro futuro, os dejo con un enlace que nos indica caminos que debemos recorrer si queremos que la gula “no nos engulla a nosotros”. Ah, que no se me olvide un detalle: parece ser que la gula afecta más a las mujeres que a los hombres.  



#gula  #pecado capital  #coaching

No soy tu límite

¡Ay Señor! ¿Pero cómo se le ocurre decir que eso no lo puedo hacer? Como comprenderéis, fue intentado de inmediato (eso sí con resultado medio).

¿Qué ocurrió? Pues que estaba jugando un partido de padel (sí, yo también hago estas cosas) y en un momento determinado fallé una pelota al intentar hacer una jugada un poco extraña con la que buscaba sorprender al contrario. Mi compañero, de mayor nivel que el mío en este deporte, me dijo en tono cordial: “Esa jugada es muy difícil. No la debes hacer”.
Por su gesto  deduje que lo que me decía de verdad y con contundencia era: “Tú no la puedes hacer”.

Estuve a punto de parar el partido y explicarle: “¡Hombre, soy coach,… y competitivo, no me lances ese tipo de retos…!” Pero no lo hice. Más que nada para no parar el juego y enfriar a los contrarios.

Así que callé y esperé. Aún nos quedaba más de un set por disputar. Se dio la circunstancia y la aproveché. ¡Y me salió bien! Incluso los contrarios aplaudieron y comentaron el buen fin de la jugada. Pero mi compañero no dijo nada. Nada. Nada. Ni bien ni mal. Calló. Silencio. Al girarme, le miré de frente y,.., no abrió la boca.  


Luego volví a intentar la jugada un par de veces más. Una salió bien y otra un desastre. Yo quedé satisfecho y meditabundo. Porque muchas veces soy yo quien, en el terreno deportivo, limita a los demás. Así que será casi seguro que también lo haga en otros asuntos. Las palabras “eso es muy difícil”, “no lo intentes”, “hoy no toca” “tú no puedes”, “¿estas seguro?”- esto último con cierto menosprecio - tendré que borrarlas y buscarles las mejores alternativas posibles. Nadie es otro Cervantes, ni otro Nadal, ni otro… Pero podemos ser muy felices en el intento de escribir lo mejor posible, de hacer deporte bien, de estudiar ciencia con conciencia, etc, y nada ni nadie nos lo debe impedir. Yo mucho menos. 

Soy idiota

Esta semana saboreé un buen café y una mejor conversación con un gran amigo. Solemos dedicarnos un rato a comentar nuestros proyectos y deseos  sin poner limitaciones. Es divertido. Creamos un ambiente distendido en el que la imaginación vuela, sin cortapisas. Nos sirve para medir el realismo de proyectos futuros,  descargar tensiones acumuladas o incluso saborear pequeños éxitos. Un disfrute.

Así que allí me encontraba yo, frente a él, hablándole esta vez de algo que me hacía sentir mal porque no conseguía alcanzarlo. Tras escucharme con su habitual paciencia, me espetó: ¡Aplica la regla del oso,idiota!

Imaginad mi gesto cuando me lo dijo. Se percató inmediatamente de que algo había malinterpretado. Así que apostilló con rotundidad: “¡Javier, la regla del OSOidiota! Que no te estoy insultando”.

Ante mi cara de extrañeza remató: “Es una regla descrita muy bien por Jorge Bucay sobre lo que hay que hacer con los deseos” y me la explicó.  En pocas palabras viene a decir que frente a un deseo lo que hay que hacer es Obtenerlo,  o Sustituirlo u Olvidarlo (OSO) y si no haces ninguna de  estas tres cosas entonces,…, eres idiota.

Os invito a que escuchéis un audio corto donde el propio Bucay describe esta línea de actuación.  A sus inteligentes y emotivas propuestas hay que sumarle la capacidad verbal y poética que es capaz de desplegar. Yo no le había escuchado nunca y creo que ahora me apuntaré a hacerlo con más frecuencia.  Desde este enlace podéis ir a otros audios tan interesantes como este.  Mejor me callo y dejo paso a Bucay.



Por supuesto,  tras oírlo está claro como el agua. Soy idiota en muchas ocasiones.