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Edgar Bresó La verdad es que gana con el tiempo |
Empezaremos por lo sencillito. Si eres feliz, optimista y
sensible,…, no te consideres inteligente emocionalmente. No es eso, no. Hay
muchos gurús, formadores, y animadores sociales que se confunden. Lo hacen
tanto y con tanta convicción que incluso en algún momento nos hacen dudar. No sé si alguna vez te ha
pasado a ti. A mí sí. Piénsalo,…
Así que frente a esto sólo existe la formación continua. Nada
mejor que asistir a la conferencia que nos ofreció ASNIE (Asociación Nacional
de Inteligencia Emocional) que nos regaló la presencia de Edgar Bresó.
¡Vaya fenómeno! Que un investigador, doctor en psicología, y
de Castellón –es broma – sea además de profundo y estructurado, ameno,
didáctico y divertido, no es habitual. Como he dicho algunas veces en este
blog, lo contrario de divertido es aburrido, no serio (Chesterton). Dos horas de
conferencia y dos horas de disfrute. Dos de aprendizaje que te obligan a 40 de
reflexión. Ciento veinte minutos contándonos el cómo y el porqué de sus
investigaciones y aplicaciones, y ciento veinte minutos con la boca y la mente
abiertas, tratando de absorber todo lo que este científico regala. Porque lo
suyo es un regalo. Bañado en ilusión. Más no se puede pedir.
El título de la conferencia podría asustar: Tecnologías y emociones: nuevos métodos de
evaluación en Inteligencia Emocional pero fui valiente y no me arrepentí.
No voy a reproducir aquí toda la charla. Os prometo que
tengo más de cuatro folios de notas (por cierto que letra más horrible tengo). Así
que os dejaré unas pinceladas.
Con respecto al inicio de este post, Edgar Bresó, este
profesor universitario, nos recordó que felicidad + optimismo + sensibilidad, puede
ser el resultado de ser inteligente emocionalmente. Pero que la inteligencia
emocional es, la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con
exactitud, la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el
pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional
y la habilidad para regular las emociones proviniendo un crecimiento emocional
e intelectual” (Mayer y Salovey 1997)
Pongo
en negrita la palabra habilidad porque aquí está la madre del cordero de esta
definición, la palabra que lleva a Edgar Bresó a investigar y a poner en
utilidad sus conocimientos. Porque si la
inteligencia emocional es una habilidad, entonces es que se puede aprender y se
puede mejorar. Se puede crecer en la percepción de emociones, en la comprensión
y en la gestión de las mismas. Todo esto es medible.
(para cuando acabéis este artículo, si queréis más os invito a que os enchuféis
esto: http://www.solidarios.org.es/documentos/contenidos/documentos/LA%20INTELIGENCIA%20EMOCIONAL.pdf).
Y aquí está la aportación que hace Edgar. Es capaz de medir,
dar resultados y mejorar la inteligencia emocional, aportando muchas mejoras a
los métodos que hasta ahora se habían aplicado. ¡Mediante una app para móvil y
gratuíta, amén de otras propuestas! Esto os dejo que os lo cuente él. http://www.youtube.com/watch?v=oHMMaftwmDM
Vale la pena probarlo.
En fín, que gracias a ASNIE, disfrutamos una excelente
conferencia tras la cual nadie se atreverá a contestar a la pregunta “¿Qué te
pareció la charla?”, con un simple “Bien”.
¡Bravo ASNIE!
Pd.- Y si aún no tienes bastante, te reenvio a otro post mío sobre
Inteligencia emocional
Finalmente, si eres insaciable, dale un repaso a todo esto:
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