domingo, 13 de noviembre de 2011

Desde que tengo uso de razón he tenido la certidumbre  de que existe una sensibilidad especial que te permite acercarte a otra persona con un nivel de profundidad casi mágico. Sin saber cómo ni porqué, te conectas al otro y vibras en su misma frecuencia. Puedes decir que sabes lo que piensa, lo que siente, sin palabras e incluso sin cercanía. 
Para mí, siempre fue magia. Incluso sentía cierta vergüenza al comentar determinados sucesos "extraños". Es muy posible que a quien le contara lo que me ocurría me tildara de loco. Pero parece ser que no. Que aún no estoy para encerrar.
Os adjunto un enlace a un programa de REDES. Vale la pena verlo.

http://www.youtube.com/watch?v=NORRb11M05k

2 comentarios:

  1. Javier, me ha parecido interesantísimo el episodio del programa REDES sobre las neuronas espejo. De veras que he sido consciente de la misión que tienen las mías cuando me enfrento a mi alumnado con el objetivo de entenderles para que me entiendan. Lo que yo hasta ahora llamaba “estar en sintonía” o “tener química” con el alumnado resulta que acaso se trataba de tener alerta las neuronas espejo.
    Compañero, te-nos-queda investigar sobre otra fase. La de la empatía que se establece a través de la web. En qué medida, sin presencia física, nuestras neuronas espejo son capaces de actuar.

    Un abrazo.

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  2. Pues a mí también me ocure alguna cosa rara. ¡Cuántas veces estoy pensando en llamar a alguien por teléfono, suena el mío y es esa persona!
    Como esto sea ciencia también, voy a empezar a preocuparme...

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